Monsieur Pomme de Terre es un personaje ilustrado, es justo reconocerlo. Como poseedor de una capacidad innata para recopilar anécdotas propias y ajenas, en una relación con el medio cuasi chupopteril, comenzó a observar la vida cotidiana desde un ángulo diferente al del resto de mortales, la de los que transforman nimiedades de la gente en completas obras de arte y ensayo.
Estoy convencido que Monsieur Pomme de Terre desciende de algún linaje de visionarios avanzados a su tiempo, Copérnico, Newton, Berners-Lee, Manolo Kabezabolo... O eso, o se trata de un cyborg autodidacta y ávido de conocimientos, modelo T-800, con ínfulas de destrucción de la raza humana. Todo es posible. De todas maneras, me tranquiliza observar su semblante absorto de Rey Pasmado, que dista mucho del careto de comeniños del famoso Goberneitor Chuache, por lo que me decanto por la primera versión en un 99%.
Retrato robot de Monsieur Pomme de Terre
Lo cierto es que Monsieur Pomme de Terre, impregnado del espíritu viajero de los Marco Polo, Núñez de Balboa, Livingston o Concha Piquer, realizó una expedición a las antípodas de su ecosistema, concretamente a la lejana tierra de Vietnam. Cuenta la leyenda que en Vietnam, incluso después de más 30 años de finalización de la guerra, todavía quedan habitantes ocultos en la inaccesible maleza al acecho del intruso yanqui. Esa es la versión oficial, porque la oficiosa sustituye al invasor norteamericano por nuestro personaje en cuestión, habida cuenta que supone un peligro aún mayor para la seguridad del país asiático.
Para llevar a cabo su misteriosa singladura, Monsieur Pomme de Terre se apoderó de una turbomáquina dispensadora de ruido y humos, en algunos lugares conocida como moto potajera. La escena describe al controvertido visitante como un híbrido de Fileas Fogg, John Rambo y Fonsi Nieto, aunque desgraciadamente no consta documento gráfico alguno.
De lo que sí consta es del quid que nos aborda. Parece ser que en uno de los momentos en los que Monsieur superó la barrera del sonido con la turbomáquina tratando de evitar una emboscada, un supuesto bandolero amarillo zancadilleó con su letal sombrero la trayectoria de nuestro particular héroe, enviándole a un campo de arroz situado a centenares de metros. Ni después de hartarse de arroz en ese tremendo impacto, Monsieur ganó un solo kilo, y de ahí vienen mis sospechas al 1% de que pueda tratarse de un cyborg.
He aquí el bandolero, en la ficha policial. Nótese la sofisticación de su armamento:
Sin embargo, el supuesto malhechor aporta en su descargo un documento deslumbrante. La toma capta el momento exacto de la fechoría:
La CIA asiática desconoce la veracidad de ambas versiones. El consulado vietnamita en nuestro país lleva tiempo solicitando un careo entre las dos personas, pero Monsieur lleva tiempo exiliado en algún país vecino, por lo que tal encuentro no parece estar cercano.

